El porqué de este blog:

Caminar en la ciudad no debería ser un deporte de riesgo

¿Te has fijado en cómo nos hemos acostumbrado a que lo ilógico sea la norma?

Llevo años caminando por la vida y topándome con situaciones que, francamente, me vuelan la cabeza. Cosas que para mí no tienen ningún sentido, pero que para el resto parecen invisibles.

Y ojo, entiendo perfectamente que no todos venimos del mismo lugar, ni tenemos la misma educación. Pero hay un mínimo común denominador que todos deberíamos compartir, y se resume en una sola palabra: Empatía.

El día a día del peatón (o cómo sobrevivir en la jungla de asfalto)

No logro entender cómo alguien puede actuar perjudicando al resto con total impunidad. Lo veo a diario. Personas que toman decisiones al volante sin importarles el impacto que tienen en los demás, ignorando que, al más mínimo error, ellos también podrían salir perdiendo.

Sí, lo admito: mi mayor indignación es con el tránsito.

Para cumplir con mis rutinas y mi trabajo me muevo a pie. Soy peatona. Y en las calles de hoy, eso significa tener todas las de perder, día tras día. Con los años, ver esta realidad ha hecho que mi frustración y mi desilusión crezcan exponencialmente.

Un matiz importante: No hablo desde el desconocimiento. Tengo libreta de conducir, sé lo que es estar al volante y conozco las reglas del tránsito lo suficiente como para reclamar con criterio.

Tengo opciones para moverme en auto, pero elijo caminar. Vivo en una ciudad maravillosa donde todo queda a un par de cuadras. El problema es que el parque automotor ha crecido tanto que salir a pie se ha convertido en un deporte de riesgo.

¿Por qué nace este espacio?

Este blog nace de una necesidad visceral de expresarme, pero sobre todo, de conectar.

Estoy acá para hacer catarsis, sí, pero con un propósito mayor:

  • Para que te sientas identificado si vos también sufrís la calle cada día.
  • Para sembrar una semilla de consciencia en quienes manejan, para que entiendan cómo nos complican la vida a los que decidimos NO movernos en auto.

A partir de hoy, este es nuestro espacio de descargo y reflexión. Bienvenid@. ¿Te sumás al viaje?

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